Un atentado en la boda real

El 31 de Mayo de 1906, la calle Mayor presenció el tercero de los mayores atentados perpetrados en Madrid, en cuanto a victimas se refiere: el intento de asesinato contra el monarca Alfonso XIII.

Amanecía un caluroso día de fiesta y alegría en la capital. El joven  Borbón iba a contraer matrimonio con la que sería su futura esposa Victoria Eugenia de Battemberg en la iglesia de los Jerónimos. Centenares de madrileños se echaron a la calle para conmemorar tan importante enlace real. Desde la seis de la mañana, los curiosos ya tenían ocupada la barandilla de la Plaza de los Ministerios y la acera que da frente al Ministerio de Marina, según fuentes históricas del diario español ABC.

Días antes, el autor del atentado, Mateo Morral viajó hacia la capital de España para preparar el ataque. Este se realizaría utilizando un explosivo de fabricación casera. El artefacto empleado fue de tipo Orsini, utilizado anteriormente en el Teatro del Liceo, que explota por contacto o “golpeo”. La bomba, según diversas fuentes, le fue entregada diez días antes, procedente de Francia y envuelta en una bandera del país galo, de manos del militar Nicolás Estévanez. Así, tras buscar el lugar indicado para el lanzamiento del explosivo al paso de la comitiva, el anarquista se dispuso a preparar minuciosamente la “acción directa”.

Al finalizar la ceremonia, celebrada en la iglesia situada cerca del paseo del Prado, la comitiva emprendió un lento camino hacia palacio, cuyo trayecto se estima que duró en torno a hora y media. Sobre las dos y veinte del mediodía, la carroza real junto con el resto del cortejo pasó bajo el balcón del número 88 de la calle Mayor, donde en aquel entonces se encontraba la casa-pensión elegida por Morral para perpetrar el atentado. En ese instante la comitiva se detuvo durante unos instantes, momento que aprovecho el anarquista para lanzar desde la terraza de su habitación un ramo de rosas que ocultaba el artefacto. Pero los monarcas estaban de suerte, y las flores chocaron contra el tendido del ferrocarril, desviando la trayectoria de las mismas e impidiendo que la bomba estallase a escasos centímetros de los recién casados. No obstante, la explosión dejó, al menos, 28 fallecidos y un centenar de heridos. Alfonso XIII y la nueva reina salieron ilesos. Fuentes históricas añaden que sobre las tres y media se produjo otra alarma de atentado.

El autor del atentado, aprovechando la confusión, abandonó la pensión y se perdió entre la multitud. De esta forma y, al parecer, con la ayuda del periodista José Nakens, Morral logró escapar de la capital y se dirigió hacia Torrejón de Ardoz (Madrid), desde donde tiene planeado su regreso a casa. Pero el dos de Junio fue reconocido cerca de dicha ciudad por un grupo de vecinos. Tras avisar al guarda, el anarquista se entrega sin oponer resistencia. En el traslado al cuartelillo de Torrejón, Morral asesina de un disparo al guarda y se suicida, evitando así el garrote vil o el fusilamiento.

Durante la guerra civil, a pesar de haber sido el autor de uno de los atentados más duros en la historia madrileña, el ayuntamiento de Madrid decidió cambiar el nombre de calle Mayor por el de calle de Mateo Morral, según documentos históricos. No obstante, con la llegada de Franco al poder, la calle volvió a su nombre original.

Fuentes: El País, 20 Minutos, ABC

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